FUEGOS ARTIFICIALES Y PERROS

Después de las Fiestas de Navidad es necesario hacer una reflexión de cómo afectan el uso de fuegos artificiales y petardos a nuestros animales de compañía.

La costumbre de usar estos artilugios, pese a que hay normativas reguladoras de su uso, es cada vez más frecuente. Incluso su uso por menores de edad, que en algunas normativas está prohibido. Todos los años hay noticias de muertes y mutilaciones de personas y animales.

Creo que a todos los lectores les gusta el espectáculo visual de los fuegos artificiales, pero no tanto el ruido que provocan, a veces exagerado e innecesario. En algunas personas y animales, estas molestias pueden ocasionar miedo. Y el miedo no bien controlado puede conducir a que el problema se convierta en fobia. Y cuando se tiene fobia, las consecuencias cuando se expone al desencadenante pueden ser terribles. Las reacciones que se producen, varían en cada individuo. Así en perros, algunos se paralizan y se quedan como congelados. Otros sin embargo tienen una respuesta más activa, tiemblan, salivan en exceso, vómitos, diarrea, taquicardia… Pero lo más preocupante a corto plazo es que intentan escapar, sin control y desorientados, para buscar un sitio seguro donde esconderse. Esto provoca que si están en casa puedan provocar daños en el mobiliario y hacerse daño ellos mismos. Pero si están en la calle y logran huir, pueden provocar accidentes de tráfico con el consiguiente riesgo para sus propias vidas.

En los años de experiencia en clínica hemos visto muchos casos bastantes desagradables, desde un perro de tamaño mediano que intentó escapar por una puerta gatera y quedó atrapado; hasta otro que intentó escapar de un cortijo en el campo saltado una valla de 2 metros , quedándose colgando de una pata bocabajo.

Hay una estadística de una sociedad protectora de Estados Unidos que estima que el 20% de los perros extraviados se deben a los efectos de los petardos, fuegos artificiales y tormentas.

Aparte de las lesiones evidentes que se pueden producir, hay otras que no se observan a simple vista. Nos referimos a problemas de audición que pueden ser irreversibles, problemas cardíacos y respiratorios, e incluso problemas del sistema nervioso.

Además de los problemas acarreados por el ruido, hay que tener en cuenta que son contaminantes, liberan partículas de pequeño peso atómico que se pueden entrar con facilidad en el sistema respiratorio de persona y animales. Si bien son cantidades pequeñas, cuando hay una concentración masiva de cohetes y petardos pueden provocar daño sobre todo cuando hay patologías respiratorias crónicas como el asma. Hay ciudades que el día 1 de enero amanece como si de una guerra se tratase. Montañas de restos de petardos, restos quemados y un olor fuerte a productos químicos.

En gatos los síntomas pasan más desapercibidos. Generalmente tratan de escapar y esconderse. Pero en otras ocasiones les atrae el color de los petardos y pueden correr detrás de ellos para atraparlos, con el consiguiente riesgo de quemaduras y daños oculares. También se producen daños en los sistemas cardiorespiratorio y nervioso.

Los caballos también lo sufren y si no están acostumbrados, pueden entrar en pánico y auto lesionarse. Incluso escapar y causar daños a terceros.

Hay estudios que indican como baja la producción por estrés en los animales de granja, después de una fiesta con cohetes. Incluso hay estudios en animales salvajes que viven cerca de un aeropuerto, donde tienen un peso inferior que otros de su misma especie que viven alejados del ruido.

Está claro que el ruido excesivo puede provocar enfermedades, problemas en el crecimiento y reproducción e incluso afectar a la migración de algunas aves.

Si su perro tiene miedo de estos ruidos, antes de que empiece la fiesta:

  • Sáquelo a dar un paseo largo.
  • Acondicione una habitación cómoda con su cama y sus juguetes favoritos.
  • Cierre ventanas y cortinas para minimizar el ruido y las luces.
  • Ponga música.
  • Esté con él y acaríciele cuando empiecen los ruidos. Nunca lo regañe. Ni lo deje solo.
  • Tener siempre identificado al animal con microchip y chapita en el collar con su número de teléfono.
  • Consultar con su veterinario antes de que sean las fiestas. Hay terapias de aprendizaje especiales para cada caso en concreto. Algunos necesitarán medicación, que puede ser desde feromonas hasta ansiolíticos.

 

Cada vez hay normativas más estrictas en el uso de cohetes y petardos en la vía pública. Pero lo que hace falta es que se cumplan.

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